Punto de partida: parque BustamanteDestino: protectora de la infancia (protegiendo a los infantes de Viejito Pascuero pedófilo)Llego a la estación luego de haber pasado por la jungla Bustamante (donde hay cada espécimen…) y espero a que pase un metro con
2.55 cm. desocupados. Después de esperar 72 años viene la típica pregunta: ¿de donde mier… sale tanta gente? Y la típica respuesta: no son personas sino saibaimanes que salieron de la tierra. Hasta que al fin veo algo sin forma definida tratando de salir de entre la multitud y que ya estando abajo vuelve a su estado original. Es hora de jugar al “tetri humano” que consiste en doblarse entera para poder calzar en el huequito. Ahí está el típico viejo verde que te mira con cara de depravado, y la típica vieja que se encuentra con la vecina “comadre! no sabe na’… saque el tejido y el mate” y el típico viejo que al pedir permiso hecha toda la tufá encima ¬¬ o el que al levantar el ala le sale el olorcito a encebollado. Al desocuparse un asiento a todos se les hace agua la retaguardia y para poder descansar sus nachas en el codiciado asiento poco menos se agarran a carterazos y sale el “mis cosas” con los Pamela Grant y los Petrizzio volando por los aires, luego llegan los típicos tipos rancios que en la combinación por más que me aleje de ellos (y aunque me valla a la cresta del mundo) terminan en mi mismo vagón, y cuando termina la travesía (en esa estación por suerte ya no va tan lleno) en la escalera, delante está el típico viejito que va a 1 cm/h
y cuando logras adelantarlo, adelante viene la esposa del viejito a 0.26 cm/hConclusión: Con el transantiago la vida es más sabrosa…
2.55 cm. desocupados. Después de esperar 72 años viene la típica pregunta: ¿de donde mier… sale tanta gente? Y la típica respuesta: no son personas sino saibaimanes que salieron de la tierra. Hasta que al fin veo algo sin forma definida tratando de salir de entre la multitud y que ya estando abajo vuelve a su estado original. Es hora de jugar al “tetri humano” que consiste en doblarse entera para poder calzar en el huequito. Ahí está el típico viejo verde que te mira con cara de depravado, y la típica vieja que se encuentra con la vecina “comadre! no sabe na’… saque el tejido y el mate” y el típico viejo que al pedir permiso hecha toda la tufá encima ¬¬ o el que al levantar el ala le sale el olorcito a encebollado. Al desocuparse un asiento a todos se les hace agua la retaguardia y para poder descansar sus nachas en el codiciado asiento poco menos se agarran a carterazos y sale el “mis cosas” con los Pamela Grant y los Petrizzio volando por los aires, luego llegan los típicos tipos rancios que en la combinación por más que me aleje de ellos (y aunque me valla a la cresta del mundo) terminan en mi mismo vagón, y cuando termina la travesía (en esa estación por suerte ya no va tan lleno) en la escalera, delante está el típico viejito que va a 1 cm/h
y cuando logras adelantarlo, adelante viene la esposa del viejito a 0.26 cm/hConclusión: Con el transantiago la vida es más sabrosa…Dejando de lado la chacota…Estoy pensando seriamente en irme en la troncal que me deja exactamente a 1.5 kilómetros de la casa, la misma distancia que me deja la estación más cercana de metro.