Una canción puede ser dañina, mamona, ridícula y todo lo que querai, pero puede ser una asesina? averiguelo aquí.. lea esto no se quede con la duda no sea flojo!
Asi es, hablamos de una canción infantil que a pesar de ser muy antigua, aun no tiene un nombre definido (unos dicen q se llama los 10 perritos, otros afirman que el nombre es la matanza de los perritos y a otros les consta que se llama asesinato en serie en San Bernardo) , pero dice más o menos asi: “yo tenía 10 perritos, yo tenía 10 perritos, uno se me fue a la nieve, no me quedan más que nueve, de los nueve que quedaban uno se tiró al Mapocho, no me quedan más que ocho…” y sigue así hasta quedar sin ningún perro y todos, muertos de una forma trágica. El tema de la crueldad de la protectora ya es noticia rancia, pero aun así no dejo de asimilar la canción con lo sucedido. Noches y noches pasé en vela pensando hasta que al final concluí que: la “protectora” de “animales” se basó en esa canción para cometer los delitos de maltrato y sobre todo matanza en los animales, por que creyeron que la canción era divertida, y por lo tanto, llevarlo a la realidad iba a ser más divertido aun y la gente los aplaudiría y los adoraría y los pondría en un trono con flores amarillas y coronas de huesos, y al presidente lo nombrarían como al nuevo santo patrono de los animales, desplazando de su cargo a San Francisco de Asis. Pero ustedes saben que la gente comete estupideces, las personas tienen tantos problemas económicos, tienen tantas cuentas que pagar, que ya no piensan, ahí es cuando sus cerebros empiezan a fallar, las neuronas no hacen sinapsis correctamente, en vez de eso hacen sinopsis, sintaxis, etc. se van a carretear, se empelotan y se van deteriorando, hasta que la gente llega a hacer cosas que cree que son bacanes pero no lo son, solo para ser ricos y famosos (como grandes ideas estúpidas que generan dinero y que a algún estúpido se le ocurrieron y ahora es un maldito estúpido millonario, como todos los millonarios). Pero ahora pucha que les va a costar caro a esos estúpidos de la protectora, en vez de tener flores amarillas, tienen la conciencia amarilla, y en vez de tener coronas en sus cabezas, tienen precio por sus cabezas. Y el presidente, en vez de ser un nuevo santo, está preso y no tiene amigos en Facebook. Ahora podemos concluir que efectivamente una canción puede ser asesina, y también debería ir preso el autor de esa canción por infundir un mal ejemplo a las entidades estatales.